Un nuevo comienzo

Sin duda estos meses para mí, han sido muy diferentes, con las emociones a todo lo que da, unos días con mucha alegría y energía y otros donde no quiero ni levantarme de mi cama, pero lo más fuerte es saber que tengo que acostumbrarme a una nueva modalidad de vida, que ya no va a ser lo mismo que hace medio año, que ahora tener que salir a la calle se convierte en toda una aventura de extremas precauciones para poder estar a salvo.


Después de 108 días dejo de estar en cuarentena o como dice un amigo “Centena” día 08.

Si me pongo a pensarlo son 3 meses y medio en los cuales mi vida dio un giro de 180º de la noche a la mañana, no solo para mí, para todos en el mundo. Aún recuerdo perfecto el día que anunciaron que estábamos en cuarentena y que todas las actividades quedaban suspendidas. Al principio lo tomé como un receso, esa pausa que estaba deseando tanto, pero conforme pasaron los días, las semanas y se fueron convirtiendo en meses me di cuenta que esto no era una pausa, era el inicio de una nueva modalidad de vida.


Conforme fueron pasando los días, las emociones y los pensamientos se apoderaron de mí y empecé a sentirme atrapada, en un huracán donde no sabía si iba o venia, lo cierto es que este periodo lo viví de la manera que tenía que ser.


Me cambie de casa a los 15 días de encierro, depure todo lo que me encontré (en ambas casas), después de que me mude no salí para nada, más que por comida y al super cada semana o quince días. Y jure que me volvería loca, más porque era una incertidumbre absoluta de no saber qué iba a pasar, de cuando íbamos a retomar actividades y ese miedo que te invade por saber que te puedes contagiar en cualquier momento.


Cuando los casos dejaron de ser cifras y estadísticas en una tabla y se empezaron a convertir en personas conocidas y amigos de la familia, me desmorone, porque siempre piensas “a mí no me va a pasar” pero si pasa y esto seguirá. Un día nos entró una crisis de ansiedad y angustia a los dos después de hablar con amigos médicos y que nos contaran todo lo que veían en los hospitales, de verdad fue horrible. Hubo días que no me pare de la cama en todo el día, lloraba y lloraba y solo deseaba que nadie de mi familia se fuera a contagiar. Gracias a Dios hasta ahorita todos estamos a salvo.


Pero fuera de esos sentimientos de angustia y ansiedad, este encierro me dejo cosas maravillosas y por las cuales estoy enormemente agradecida y les quiero compartir.

Hice un trabajo interno que ni en años de terapia había logrado y claro me sobraba tiempo, dediqué muchas horas de mi día en estar emocionalmente mejor. Me metí a un curso increíble de meditación, manifestación, tótems etc. que me encantó, llego en el momento exacto y agradezco infinitamente al universo a habérmelo mandado, porque gracias a eso mis emociones comenzaron a estabilizarse.


Descubrí que bailar me pone feliz y de buenas, jamás lo hubiera pensado (a mí ni me gustaba bailar), vi todas las series que pude, hicimos murales prehispánicos en el roof garden (porque ya saben novio historiador) y un mapa del mundo con corchos en la pared del estudio, que ahora convertimos nuestro mini cine en casa.


Conecte más que nunca con la naturaleza, que te despierte el canto de los pajaritos y salir a tu roof y poder ver una montaña no tiene precio. Convertí el roof en el lugar especial de la casa donde podía hacer muchas cosas, meditar, escribir, cantar, bailar, pintar, cenar, ver la luna, tomarme un vinito.


Aprendí nuevas recetas de cocina, me obsesioné con canciones nuevas todos los días, comencé a escribir este blog, hice videos en IGTV con tips, por primera vez en la vida vi la saga completa de Star Wars, la cual me había negado por años ver y me encanto.


Deje descansar la piel de maquillaje (tampoco me maquillo tanto) pero mi piel respiro y mejoro muchísimo, por primera vez en años, me deje mis uñas naturales sin gelish ni acrílico, regrese a hacer ejercicio y motive al señor de la casa para que hiciéramos juntos.


Festeje a mi mamá el 10 de mayo y su cumpleaños por Facetime, mi cumpleaños fue fiesta virtual por zoom con mis amigos, igual que el día del papá. Fue muy extraño por no poder estar cerca, pero me di cuenta que nuestro bienestar es primero y el amor que nos tenemos no cambia, ya llegara el momento para podernos reunir en vivo.


Descubrí muchas cosas en mi relación, ya que nunca habíamos pasado tanto tiempo juntos bajo el mismo techo, no es lo mismo a vernos en las tardes después de trabajar cuando estamos en la misma ciudad, irnos de vacaciones o pasar el fin de semana juntos, a vivir 24/7 bajo el mismo techo encerrados. Aunque hubo días que sacamos lo peor de cada uno, afortunadamente reafirmamos que somos un gran equipo juntos.


Tengo que confesar que una parte de mi va a extrañar estar en cuarentena absoluta, porque es la vida que he llevado durante los últimos 3 meses y medio, pero por otro lado me siento tan emocionada como niña en su primer día de clases al saber que mañana regreso a trabajar, a hacer lo que más amo en el mundo, el poder verlas y platicar con Uds. después de tanto tiempo me hace muy feliz.


Lo importante es no bajar la guardia, seguirnos cuidando, extremar precauciones, aunque parezca que pecamos de intensos, pero sin caer en pánico y aprender a vivir en este nuevo modo de vida.

Los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida. No es el fin del mundo es el inicio de uno nuevo.




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